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El carnicero


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Mi carnicero

El amigo Jorge Río

 

¿Qué es un artista? En una de sus acepciones, el Diccionario de La Academia define al artista como una persona que hace algo con suma perfección. Entonces, mi amigo Jorge es un artista. Es un señor carnicero artista. Nadie puede ponerlo en duda.

Entrar en "La Boutique", así ha nombrado su carnicería, es una sorpresa única: ningún trozo de carne pendiente de un gancho, todo perfectamente presentado y expuesto en una moderna heladera mostrador. Limpieza e higiene absoluta. Carne de calidad superior, cuidada en los mínimos detalles de corte y acondicionada con suma prolijidad para el destino que desea darle el comprador.

Asados de costillares, perniles de terneras, lomos, pecetos, pechitos deshuesados, bifes de chorizo, matambres tiernísimos, las mejores piezas para milanesas y brochetas.

Y no solamente carne bovina..., el mejor cordero mamón, rosados lechones, pollos de granja, conejos, morcillas, chorizos y salchichas de pura carne de cerdo, y carrés  para sus comprometidos eventos. Una especial mención debo darle al hígado: casi un bifecito. Además de riñoncitos, mondongo y chinchulines. Todo para el más soberbio asado y la más variada parrillada.

¿Los precios? Considerando la relación calidad, rinde y precio, son los más económicos. Además del placer de saborear una buena carne.

 

 

Se me olvidaba... Jorge estaba en la esquina de Bolívar y Salta

de Mar del Plata, ahora es un feliz jubilado como yo.

 

 

 

 

El carnicero argentino. Es así.

Desde el anonimato y restándome la posibilidad de responder, una y otra vez he sido seriamente aconsejado de eliminar de mi sitio algunas fotografías que evidencian el desposte de la media res ejecutado por mi amigo Jorge en su carnicería. con él mostrándose como se muestra todos los días a su clientela.

He considerado no alterar ni un solo pelo la realidad en presentarlo porque todos los carniceros de nuestro país son más o menos como él. Son pequeños comerciantes que desde jóvenes incursionan en el mundo de la carne y casi siempre se mantienen fieles hasta los últimos días de su retiro, ya, achacados por el reuma o alguna hernia de disco.

¿Me hubieran creído ustedes representado a Jorge con botas blancas y vestimenta sanitaria, gorrita y barbijo, despostando una media res?

Además, ¿qué significa y qué ha significado el carnicero de barrio para un argentino, llamase ama de casa o jefe asador?

Es un hombre de confianza que sabe los gustos de todos lo clientes como el espesor de las milanesas, acondicionamiento de los cortes para distinto destino de cocción, en suma, lo que realmente quiere un cliente: personalización.

¿Le ha pasado comprar en un Súper, atendido por un señor que raramente se hace amigo, dejando su mostrador lleno de incertidumbre sobre el resultado inmediato de lo que compró? Este trabajador generalmente no tiene motivo de hacer clientes; tiene que despachar con buena y educada manera, cumplir con su horario y ganarse el pan para sus hijos. Pero sí, puede llevar botas blancas y vestimenta sanitaria…, el barbijo duró poco tiempo.

El otro carnicero de mi barrio, en Palermo Sicilia, don Bellotta de la Via Montalbo es exactamente igual a Jorge. Evidentemente si llevamos las cosas a la industria frigorífica tenemos que presentarnos de otra manera, según normas y exigencias internacionales.

La polémica se genera por un mensaje que he recibido de unos jactanciosos muchachotes.

Refiriéndome a un dicho de unos de los más grandes políticos argentinos, “la única verdad es la realidad”,  hago expresa invitación a “Los aguante del asado argentino”, a que visiten a Jorge en su carnicería ubicada en Salta y Bolívar de la ciudad de Mar del Plata. Estoy seguro que serán también sus clientes y cambiarán de parecer.

Hace unos años, cuando conocí por primera vez a Jorge, me llamo la atención un cartelito que decía “quirófano”. Era la indicación del lugar trasero, no a la vista, donde se ejecutaba el desposte y preparaban los cortes, los cuales venían mostrados en la heladera directamente. Me pareció como si la carne no tuviera origen, que proviniera de cualquier animal, que se hubiera perdido un eslabón…

Los argentinos nos sentimos también un poco carniceros. Son años que comemos carne siguiendo una costumbre y no tenemos vergüenza de mostrarnos al mundo como somos…, por eso nos conocen bien, y la gente del otro mundo llega de visita a La Argentina con una y única obsesión: comer un buen asado que cortó un carnicero como Jorge.

Pasqualino Marchese, 14 de mayo de 2006

 

 

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Última modificación: 22 de mayo de 2013